Explore "La silla del águila" by Carlos Fuentes on Textopian. Read with annotations and highlights.
Señor Presidente, con alarmada discreción me dirijo a usted. Con urgencia también. La sede del Congreso de la Unión ha sido violada. Bueno, sólo una oficina, pero el Congreso es un todo inviolable. Es el santuario de la Ley, señor Presidente. Pues imagínese que hoy mismo amanecí con una llamada urgente del conserje Serna.
Alguien, de noche, había entrado al Parlamento de San Lázaro. Alguien desactivó las alarmas, evadió a los guardias, acaso sobornó la vigilancia. No lo sé. Alguien con poder, evidente. Señor Presidente: la oficina de nuestra amiga la diputada Paulina Tardegarda la compañera a la que tanto debemos usted y yo, ha sido violada. Su caja de seguridad ha sido arrancada, sí señor, arrancada de cuajo, dejando un horrendo boquete en la pared que no sólo afea la oficina, sino que nos va a obligar a rehacer la pared, ¿se da usted cuenta del gasto que esto implica? (Por cierto, ¿cuándo nombra nuevo secretario de Hacienda después de la defección de Andino Almazán?) Y lo peor no es que la caja haya sido robada. La Honorable Diputada ha desaparecido, señor Presidente. No está en su departamento de la calle de Edgar Allan Poe. Ni siquiera llegó a dormir, nos dice su servidumbre. Hemos llevado a cabo discretísimas averiguaciones.