Explore "El secreto del alfiler" by Edgar Wallace on Textopian. Read with annotations and highlights.
Tab sonrió. Después de haber tomado parte en la investigación de tantos robos, nunca pudo imaginarse que sería visitado por uno de aquellos aventureros nocturnos. Fue a la habitación de su amigo, accionó el interruptor de la luz eléctrica y, de una ojeada, advirtió inmediatamente que alguien había estado allí durante su ausencia. Bajo el lecho de su compañero había dos baúles, que contenían aquellos objetos que no juzgó necesarios para el viaje. Uno de éstos estaba encima de la cama, abierto mediante un burdo escoplo que Tab reconoció de su propiedad y que seguramente habían sacado de la caja de herramientas que tenía en la cocina. Habían saltado la cerradura y el contenido estaba desparramado sobre la cama. El otro baúl estaba intacto. Puesto que Tab no sabía lo que encerraban, no pudo averiguar si el ladrón había conseguido su objetivo. Le pareció adivinar que debería llevarse un chasco, porque, aparte de alguna ropa interior no muy nueva y unos pocos libros, algún material de dibujo y un paquete de cartas que Tab reconoció a primera vista como de Jesse Trasmere, no había otra cosa importante. Fue a su habitación, pero allí nada había sido tocado. Practicó luego un registro minucioso en las otras habitaciones, pero no le proporcionó indicio alguno sobre la identidad del misterioso visitante.
Tab telefoneó a Carver y tuvo la suerte de encontrarle.