Explore "Parábola de la inconstante" by Rosario Castellanos on Textopian. Read with annotations and highlights.
Antes, cuando me hablaba a mí misma, decía: / y dejo que en mi cuerpo, que en mis años / suceda ese proceso / que la semilla le permite al árbol / y la piedra a la estatua, seré la plenitud.
Y acaso era verdad. Una verdad.
Pero, ay, amanecía dócil como la hiedra / Y luego yo esparcía a mi alrededor, erguida, / la rumorosa soledad, la sombra / Mi actitud era a veces el reposo / la gracia o el furor, siempre los dos contrarios / Cada hora suplantaba a alguno; cada hora / Usurpaba los nombres, me coronaba de ellos / Heme aquí, ya al final, y todavía