Read "Los Trabajos de Persiles y Segismunda" by Miguel de Cervantes Saavedra online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.
Cuenta Renato la ocasión que tuvo para irse a la isla de las Ermitas
-«Cuando los trabajos pasados se cuentan en prosperidades presentes, suele ser mayor el gusto que se recibe en contarlos, que fue el pesar que se recibió en sufrirlos. Esto no podré decir de los míos, pues no los cuento fuera de la borrasca, sino en mitad de la tormenta. Nací en Francia; engendráronme padres nobles, ricos y bien intencionados, criéme en los ejercicios de caballero; medí mis pensamientos con mi estado; pero, con todo eso, me atreví a ponerlos en la señora Eusebia, dama de la reina en Francia, a quien sólo con los ojos la di a entender que la adoraba, y ella, o ya descuidada o no advertida, ni con sus ojos ni con su lengua me dio a entender que me entendía; y, aunque el disfavor y los desdenes suelen matar al amor en sus principios, faltándole el arrimo de la esperanza, con quien suele crecer, en mí fue al contrario, porque del silencio de Eusebia tomaba alas mi esperanza con que subir hasta el cielo de merecerla. Pero la invidia, o la demasiada curiosidad de Libsomiro, caballero asimismo francés, no menos rico que noble, alcanzó a saber mis pensamientos, y, sin ponerlos en el punto que debía, me tuvo más invidia que lástima, habiendo de ser al contrario; porque hay dos males en el amor que llegan a todo estremo: el uno es querer y no ser querido; el otro, querer y ser aborrecido; y a este mal no se iguala el de la ausencia, ni el de los celos.