Explore "El Lego Juan" by Miguel de Unamuno on Textopian. Read with annotations and highlights.
Eran tan extrañas las penitencias que se contaban de aquel pobre lego, y tan penetrantes las palabras de mansedumbre que dirigía al pueblo cuando iba mendigando de puerta en puerta, que ardíamos en deseos de conocer algo de su vida pasada, sobre la que corrían mil consejas entre las comadres.
«No hay que irritar al colérico -repetía cuando, con frecuencia, se metía a apaciguar riñas-, no hay que irritarlo. Cuando el prójimo se encolerice contra nosotros, huir, huir, correr al templo y pedir a Dios por él».