Explore "¡Donde muere mi comandante!" by Daniel Riquelme on Textopian. Read with annotations and highlights.
Concluida la retreta de ordenanza, apagados los faroles a la puerta de la casa que ocupaba en Tingo el coronel en jefe de la división de Arequipa -hoy general Velásquez- cada mochuelo se corría a su olivo para ver de enterar la noche como Dios le alcanzara.
Manitos de rocambor por aquí; pirquineos de monte por allá o una rifita de sin saber cómo, con tal o cual remojo y verbenas: esto era cuenta. El diablo más rebuscón podía cargar a la cuenta de tantos hombres que allí estaban cual águilas en jaula y peces en redoma; pues en toda la circunferencia del campamento no había ni para remedio ventanas a cuyas rejas cantar una coplilla de amor.