Explore "Niebla" by Miguel de Unamuno on Textopian. Read with annotations and highlights.
«Tengo que tomar alguna determinación -se decía Augusto paseándose frente a la casa número 58 de la avenida de la Alameda-; esto no puede segúir así.»
En aquel momento se abrió uno de los balcones del piso segundo, en que vivía Eugenia, y apareció una señora enjuta y cana con una jaula en la mano. Iba a poner el canario al sol. Pero al ir a ponerlo faltó el clavo y la jaula se vino abajo. La señora lanzó un grito de desesperación: «¡Ay, mi Pichín!» Augusto se precipitó a recoger la jaula. El pobre canario revolotaba dentro de ella despavorido.