Explore "La Tía Tula" by Miguel de Unamuno on Textopian. Read with annotations and highlights.
A poco de nacer la niña encontraron un día muerto al bueno de don Primitivo. Gertrudis le amortajó después de haberle lavado -quería que fuese limpio a la tumba con el mismo esmero con que había envuelto en pañales a sus sobrinos recién nacidos. Y a solas en el cuarto con el cuerpo del buen anciano, le lloró como no se creyera capaz de hacerlo. «Nunca habría creído que le quisiese tanto -se dijo-; era un bendito; de poco llega a hacerme creer que soy un pozo de prudencia; ¡era sencillo!»
-Fue nuestro padre -le dijo a su hermana- y jamás le oímos una palabra más alta que otra.