Explore "Utopía" by Tomás Moro on Textopian. Read with annotations and highlights.
Si algún ciudadano desea visitar a un amigo que mora en otra ciudad, consigue fácilmente licencia del Sifogrante y del Traniboro, a menos que haya impedimento para ello. Nadie viaja solo, sino que parten en grupos, llevando una carta del Príncipe en la que consta la autorización del viaje y se señala el día en que han de volver. Les dan un carro y un esclavo que conduce y cuida de los bueyes. Si no van con ellos mujeres, renuncian al carro, por considerarlo un estorbo y una molestia. Y aunque no llevan nada consigo, de nada carecen durante el viaje, pues donde quiera que se hallen están en su casa. Si se detienen en algún lugar más de un día, trabajan allí en su oficio, y los artesanos de su gremio les dispensan una amable acogida. Si alguien traspasa los límites de su territorio, y es cogido sin llevar el permiso del Príncipe, comete un delito odioso, es considerado como un fugitivo y castigado severamente. Si reincide, es reducido a la esclavitud. Si algún utópico desea ir a algunas de las aldeas que pertenecen a la ciudad donde él mora, puede hacerlo con el consentimiento de su padre y de su esposa.
Más, en cualquier lugar que llegare, no le dan comida si no la paga con el trabajo que ordinariamente se hace en una mañana, en una tarde.