Explore "Theros" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
Y eso que la señora, sino era el mismo fuego, lo parecía. Dígolo, porque echaba de su cuerpo un calor tan extraordinario, que desde su misteriosa entrada en el wagón empecé a sudar cual si estuviera en el mismo hogar de la máquina.
-Señora -le dije respetuosamente, limpiando el copioso sudor de mi rostro-, permítame usted que me aleje todo lo posible de su persona, porque, o yo no entiendo de verano, o es usted la misma Canícula en cuerpo y alma.