Explore "Trafalgar" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
Buena parte de la noche se pasó con la relación de Malespina y de otros oficiales. El interés de aquellas narraciones me mantuvo despierto y tan excitado, que ni aun mucho después pude conciliar el sueño. No podía apartar de mi memoria la imagen de Churruca, tal y como le vi bueno y sano en casa de Doña Flora. Y en efecto, en aquella ocasión me había causado sorpresa la intensa tristeza que expresaba el semblante del ilustre marino, como si presagiara su doloroso y cercano fin. Aquella noble vida se había extinguido a los cuarenta y cuatro años de edad, después de veintinueve de honrosos servicios en la armada, como sabio, como militar y como navegante, pues todo lo era Churruca, además de perfecto caballero.
En estas y otras cosas pensaba yo, cuando al fin mi cuerpo se rindió a la fatiga, y me quedé dormido al amanecer del 23, habiendo vencido mi naturaleza juvenil a mi curiosidad. Durante el sueño, que debió de ser largo y no tranquilo, antes bien agitado por las imágenes y pesadillas propias de la excitación de mi cerebro, sentía el estruendo de los cañonazos, las voces de la batalla, el ruido de las agitadas olas. Al mismo tiempo soñaba que yo disparaba las piezas, que subía a la arboladura, que recorría las baterías alentando a los artilleros, y hasta que mandaba la maniobra en el alcázar de popa como un almirante.