Explore "Tristana" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
No se equivocaba el sagaz alumno de Hipócrates. Cuando entraron a ver a Tristana, ésta los recibió con semblante entre risueño y lloroso.
Se reía, y dos gruesos lagrimones corrían por sus mejillas de papel.