Explore "Los Cien Mil Hijos de San Luis" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
Creyendo ahora conveniente el autor no trabajar más por cuenta propia, vuelve a utilizar el manuscrito de la señora en su segunda pieza, que concuerda cronológicamente con el punto en que se ha suspendido la anterior relación.
Los lectores perdonarán esta larga incrustación ripiosa, tan inferior a lo escrito por la hermosa mano y pensado por el agudo entendimiento de la señora. Pero como la seguridad del edificio de esta historia lo hacía necesario, el autor ha metido su tosco ladrillo entre el fino mármol de la gentil dama alavesa. El segundo fragmento lleva por título: DE PARÍS A CÁDIZ, y a la letra dice así: A fines de Diciembre del 22, tuve que huir precipitadamente de la Seo, que amenazaba el cabecilla Mina. No es fácil salir con pena de la Seo. Aquel pueblo es horrible, y todo el que vive dentro de él se siente amortajado. Mataflorida salió antes que nadie, trémulo y lleno de zozobra. No podré olvidar nunca la figura del arzobispo, montando a mujeriegas en un mulo, apoyando una mano en el arzón delantero y otra en el de atrás, y con la canaleja sujeta con un pañuelo para que no se la arrancase el fuerte viento que soplaba. Es sensible que no pueda una dejar de reírse en circunstancias tristes y luctuosas, y que a veces las personas más dignas de veneración por su estado religioso, exciten la hilaridad. Conozco que es pecado y lo confieso; pero ello es que yo no podía tener la risa.