Explore "Los Cien Mil Hijos de San Luis" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
Fuimos a las Cortes, que estaban en San Hermenegildo, en la calle de La Palma, frente a San Miguel. Difícil hallamos la entrada a causa de la mucha gente que llenaba la calle agolpándose en las puertas del edificio como las apiñadas lapas en la roca. Mujeres menos resueltas que nosotras habrían vuelto la espalda; pero Mariana y yo sabíamos romper las cortezas del vulgo y al fin nos abrimos paso, y entrando con desenfado y pie ligero subimos a la galería. Desde antes de entrar en ella oímos la voz de un orador que resonaba en medio del más imponente silencio.
Mucho hubimos de bregar para encontrar asiento, pero al fin pidiendo mil veces perdón y oyendo murmullos de descontento a un lado y otro logramos acomodarnos. Mi primer cuidado no fue atender a lo que aquel gran orador decía, cosas sin duda altamente dignas de aplauso; mi primer cuidado fue registrar con los ojos toda la galería reservada por ver si estaba allí quien me cautivaba más que los discursos. Pero ni a derecha ni a izquierda, ni delante ni detrás le vi, con lo cual la gran pieza oratoria que se estaba pronunciando empezó a serme muy fastidiosa.