Explore "Gerona" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
Cuando fui a la casa, ya cerca de las diez, aún no había regresado D. Pablo. Dejé abajo el fusil, y subí sin tardanza, anhelando saber de Siseta y de la señorita, y a las dos me las encontré en la sala en actitud no muy tranquilizadora. Estaba Josefina recostada en su silla con muestras de decaimiento y postración; pero con los ojos abiertos, atentamente fijos en la puerta. De rodillas a su lado, Siseta le tomaba las manos y con ademanes y palabras tiernas, a pesar de no ser oídas, procuraba tranquilizarla.
- Gracias a Dios que viene alguien de la casa - me dijo Siseta . ¡Qué día hemos pasado! ¿Y el Sr. D. Pablo, y la señora Sumta, y mis tres hermanos?