Explore "El Equipaje del Rey" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
Para mayor claridad de sucesos que han de venir, Dios mediante, no estará de más referir algunos antecedentes relativos a las principales personas de esta historia. Era doña Fermina natural de Pipaón y rama del tronco de una honradísima e hidalga familia; mas Dios quiso que en ella y su hermano tuviese fin el lustre de su casa, pues quedando huérfanos en edad temprana, mientras él derrochaba en Madrid toda la fortuna paterna, sufrió ella una desgracia irreparable que por siempre la condenó a la oscuridad y a la vergüenza, con lo cual acabó para el mundo, y en el olvido quedaron las nobles prendas de su alma y superior mérito.
Una herencia de poquísimo valor y un pleito enfadoso la obligaron a establecerse en la Puebla en 1811. Vivía allí con modestia y muy retirada; pero la trataban algunas personas, y entre ellas asiduamente doña Perpetua y el cura, que bien pronto ejercieron en su ánimo grande influencia, convidándoles a ello la gran sencillez y bondad de la piadosa mujer. Doña Fermina no era vieja aún; pero habíala desfigurado la negra tristeza que en todos tiempos llenaba su alma, y finalmente el pesar por la ausencia de su hijo. Los amores de este con cierta joven de la villa, y sus cuestiones y disputas con otro muchacho, hijo de acomodados padres, obligaron a doña Fermina a enviarle a Madrid, donde hizo lo que ya sabemos, y se entregó en cuerpo y alma a los franceses.