Explore "Juan Martín el Empecinado" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
El Empecinadillo dormía a mi lado. Santorcaz me habló así: -"Yo soy salamanquino y mi familia es de labradores honrados con puntas de hidalguía. Estudiando en la gran Universidad, tuve una disputa con un joven de Ciudad-Rodrigo, nos desafiamos, le maté, y este funesto suceso me obligó a huir de aquel país, viniendo a Alcalá para seguir mis estudios. Era yo muy travieso, armaba frecuentes camorras, corría la tuna como nadie, me batía con el demonio, apedreaba a los maestros y mis diabluras traían conmovida a la ciudad complutense. Te diré además, aunque parezca vanidad, que era yo entonces muy hermoso, y a más de hermoso, atrevido, de fácil palabra, y con arte habilísimo para congraciarme con todo el mundo y principalmente con las muchachas. Mi imaginación impetuosa era mi única riqueza, mas de tal modo parecíame estimable este tesoro en aquella edad, que con él lo tenía todo.
"Cuatro compañeros y yo corríamos la tuna por estos pueblos, y en una noche de invierno, pedimos hospitalidad en el castillo de Cifuentes. El frío y el cansancio me habían afectado de tal modo que al día siguiente me encontré gravemente enfermo. Mis amigos se marcharon y yo me quedé allí. Asistiéronme los dueños de aquel palacio con mucho cariño, pero cuando sané me despidieron de la casa. Yo salí con el corazón hecho pedazos, porque estaba enamorado.