Explore "Doña Perfecta" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
Después de lo que hemos referido, duró mucho la conferencia; pero omitimos lo restante por no ser indispensable para la buena inteligencia de esta relación. Retiráronse al fin, quedando para lo último, como de costumbre, el Sr. D. Inocencio. No habían tenido tiempo aún la señora y el canónigo de cambiar dos palabras, cuando entró en el comedor una criada de edad y mucha confianza que era el brazo derecho de doña Perfecta, y como esta la viera inquieta y turbada, llenose también de turbación, sospechando que algo malo en la casa ocurría.
-No encuentro a la señorita por ninguna parte -dijo la criada respondiendo a las preguntas de la señora.