Explore "Zaragoza" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
Los franceses habíanse apoderado también de la batería de los Mártires, y en aquella misma tarde fueron dueños de las ruínas de Santa Engracia y del Convento de Trinitarios. ¿Se concibe que continúe la resistencia de una plaza después de perdido lo más importante de su circuito? No: no se concibe, ni en las previsiones del arte militar ha entrado nunca que, apoderado el enemigo de la muralla por la superioridad incontrastable de su fuerza material, ofrezcan las casas nuevas líneas de fortificaciones, improvisadas por la iniciativa de cada vecino; no se concibe que tomada una casa sea preciso organizar un verdadero plan de sitio para tomar la inmediata, empleando la zapa, la mina y ataques parciales á la bayoneta, desarrollando contra un tabique ingeniosa estratagema; no se concibe que tomada una acera sea preciso, para pasar á la de enfrente, poner en ejecución las teorías de Vauban, y que para saltar un arroyo sea preciso hacer paralelas, zigs-zags y caminos cubiertos.
Los Generales franceses se llevaban las manos á la cabeza, diciendo: «Esto no se parece nada de lo que hemos visto.» En los gloriosos anales del Imperio se encuentran muchos partes como éste: «Hemos entrado en Spandau; mañana estaremos en Berlín.» Lo que aún no se había escrito era lo siguiente: «Después de dos días y dos noches de combate, hemos tomado la casa núm. 1 de la calle de Pabostre. Ignoramos cuándo se podrá tomar el núm. 2.»