Explore "Un Voluntario Realista" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
Los intrigantes que dentro de Manresa trataban de ganar a la tropa de línea no pudieron convencer a algunos oficiales de la ventaja que obtendrían en su carrera, pasándose a la insurrección. Estos oficiales eran hombres de honor que no se vendían por dinero, ni tampoco por las promesas de salvación eterna. Pero los conspiradores lograron sobornar a algunos y a casi todos los sargentos del regimiento de la Reina, empleando entre otros argumentos el de que la Junta de Cataluña tenía poderes secretos del Rey para sublevarse contra el mismo Rey. Al leer esta pestilente página de nuestra historia es preciso tener mucha lástima de un soberano contra quien se sublevaba una parte del reino, tomando su nombre. Pero la doblez ya proverbial del hijo de Carlos IV autorizaba este procedimiento.
Manresa tiene buena situación para una defensa. Rodéala en gran parte de su circuito el río Cardoner, y su planta es enriscada, agria y tortuosa, y pendientes sus calles. Una guarnición pundonorosa la habría defendido contra todas las bandas y somatenes que pueden eruptar las cavernas del Bruch, los bosques del Ampurdán y las grietas de la Cerdaña. Pero la guarnición, salvo la oficialidad y un puñado de soldados, sucumbió a las intrigas, no al plomo ni al fuego, y se dejó vencer por la astuta labia del padre Vinader, religioso mínimo, y del reverendo doctor D. José Quinquer, domero mayor de la Colegiata.