Explore "La Segunda Casaca" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
El Sr. de Baraona pasó muy mal la noche. El médico dijo que no saldría de la madrugada. A esta hora la claridad de sus facultades mentales le permitió hacer sus disposiciones y recibir a Dios, lo cual verificó con piedad suma y unción evangélica, que fue causa de gran emoción entre los circunstantes. Su aplanamiento fue después muy grande, y todo hacía presumir rápido desenlace. Sin embargo, hablaba el enérgico anciano todavía, y dando explicaciones del triste accidente, aseguró no conocer a ninguno de los que le maltrataron. No hacía memoria de que un extraño le había traído a su casa, y con toda firmeza aseguraba haber venido por su pie. Carlos y Jenara no se apartaban de su lado. Zugarramurdi y Oricaín, que salieron en compañía del Viático, tardaron bastante en volver.
Principiaba a lucir el día, cuando Baraona dijo: