Explore "El Terror de 1824" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
Pasando sobre treinta y cinco días, nos trasladamos con el lector al 6 de Noviembre.
La plazuela de la Cebada, prescindiendo del mercado que hoy la ocupa desfigurándola y escondiendo su fealdad, no ha variado cosa alguna desde 1823. Entonces, como hoy, tenía aquel aire villanesco y zafio que la hace tan antipática, el mismo ambiente malsano, la misma arquitectura irregular y ramplona. Aunque parezca extraño, entonces las casas eran tan vetustas como ahora, pues indudablemente aquel amasijo de tapias agujereadas no ha sido nuevo nunca. La iglesia de Nuestra Señora de Gracia, viuda de San Millán desde 1868, tenía el mismo aspecto de almacén abandonado, mientras su consorte, arrinconado entre las callejuelas de las Maldonadas y San Millán, parecía pedir con suplicante modo que le quitaran de en medio. La fundación de D.ª Beatriz Galindo no daba a la plaza sino podridos aleros, tuertos y llorosos ventanuchos, medianerías cojas y covachas miserables. La elegante cúpula de la capilla de San Isidro, elevándose en segundo término, era el único placer de los ojos en tan feo y triste sitio.