Explore "El Terror de 1824" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
Durante la noche arreció el nublado de visitantes, sin que su curiosidad importuna y amanerada compasión causaran molestia al reo; antes bien recibíalos este como un soberano a su corte. Situado en pie frente al altar, íbalos saludando uno por uno, con ligeros arqueos de la espina dorsal y una sonrisa protectora, cuya intensidad de expresión amenguaba o disminuía según la importancia del personaje. Todos salían haciéndose lenguas de la serenidad del reo, y en la sala-vestíbulo, inmediata al cuerpo de guardia, oíase cuchicheo semejante al que se oye en el atrio de una iglesia en noches de novena o tinieblas. Los entrantes chocaban con los que salían, y la sensibilidad de los unos anticipaba a la curiosidad de los otros noticias y comentarios.
Pipaón, que se había presentado de veinte y cinco alfileres, y parecía un ascua de oro según iba de limpio y elegante, estuvo largo rato en compañía del reo, y le dio varias palmadas en el hombro, diciéndole: