Explore "Zumalcárregui" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
Se alejaron, dejándole en la proximidad de la cruz en actitud de oración. A distancia como de cien pasos, Gorria cogió una piedra, diciendo: «¿Quieren que se la estampe en mitad de la frente para que se le aclaren las entendederas a ese viejo estúpido?
-No, no; déjale. O es un bienaventurado de muy pocos alcances -dijo Fago- o un vividor de mucha trastienda. Sea lo que quiera, ha resuelto el problema de la vida, y es un hombre feliz. No se le haga ningún daño, pues él a nadie ofende, y vámonos, que es tarde».