Explore "Zumalcárregui" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
Contento como unas pascuas se fue Borra, y en verdad que no le penaba ir solo, pues la soledad era su mejor amigo. Fago, secuestrado por el capellán con cariñosa tiranía, no tuvo más remedio que dejarse conducir en la ambulancia sanitaria; y cuando ya marchaban a media legua de la villa, caminito de Elorrio, aproximó Ibarburu su mula al pelotón que le conducía, y hablaron un rato, el uno a pie, a caballo el otro.
«Agradezco mucho a usted su buena voluntad; pero, créame. mejor servicio me haría dejándome zambullir en la soledad y apartarme de todos estos belenes.