Explore "Las Tormentas del 48" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
18 de Abril.- Muerto de sueño, no pude terminar anoche la sustanciosa conversación que tuvimos Eufrasia y yo en casa de Rafaela Milagro. Sigo en el punto en que la dejé, o sea, en lo de que yo me alimentaba con dátiles podridos a mi paso por el desierto. Nada quise responder sobre aquella supuesta putrefacción del fruto de las palmeras, y abordé valeroso el tema que mi amiga me proponía para seguir peleándonos.
Precisamente, allí quería yo verla y escuchar lo que pensaba de un problema de mi vida sobre el cual no había querido darme opinión. No he necesitado decir que en la famosa noche de mi conocimiento con Emparán, relacioné las enigmáticas preguntas que éste me hizo con el plan casamentero de mi hermana sin consultar para nada mi voluntad, como si yo fuera un objeto insensible y de poco precio, que se regala, o de mucho precio y que se vende. Más sorprendido que indignado, y mirando por el lado de las burlas aquel mercantilismo matrimonial, corrí a llevarle el cuento a Eufrasia. Al punto advertí en sus ojos una gran estupefacción, después un rayo de cólera que me colmó de alegría. Sus palabras, pasada la impresión primera, y echados rápidamente los frenos del disimulo, no correspondieron al lenguaje anímico de los ojos.