Explore "La Campaña del Maestrazgo" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
Cuantos vieron y oyeron al infortunado caballero aragonés, quedaron maravillados de su sinceridad y presencia de ánimo. Del grupo de oficiales y soldados que en la puerta se arremolinaban, se destacó uno, al parecer teniente, que adelantándose hacia el prócer y besándole la mano, le dijo: «Señor, cuando esté usted en el Cielo, acuérdese de un servidor, Nicasio Pulpis, que tiene sobre su conciencia los mismos pecados de usted y no sus virtudes.
-Bien, hijo -replicó D. Beltrán abrazándole. Que mis desgracias y fin desastroso te sirvan de espejo para que en él te mires y procures enmendarte».