Explore "La Incógnita" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
La opinión que en tu carta me indicas respecto a mi prima no me parece ajustada a la verdad. ¿Se funda acaso en informes míos dados con ligereza y cuando no había hecho las convenientes observaciones? Pues me retracto, querido Equis, me trago todo lo escrito, y ahora, conociendo mejor cosas y personas, quiero quitarte de la cabeza esos juicios malévolos. Créelo, Agustina es buena; ama con firmísima ternura a su marido. Sus aspiraciones afectivas están colmadas, y nada revela en ella que padezca inquietudes del alma, ni curiosidades de esas comparables a las de los geógrafos navegantes que buscan mundos mejores que los conocidos. Noto en ella la tranquilidad del que está contento en su mundo, y no indaga con ansiosa mirada lo que habrá más allá del horizonte. Ya estoy oyéndote decir: "Este tonto se viene cada día con una cantinela distinta. y lo peor es que pretende se le admitan todas estas ideas, variado fruto de su fecunda impresionabilidad". Reconozco, señor maestro, que varío la tocata con demasiada frecuencia. Es que yo no me aferro a las opiniones, ni tengo la estúpida vanidad de la consecuencia de juicio.
Observo lealmente, rectifico cuando hay que rectificar, quito o pongo lo que me manda quitar y poner la realidad, descubriéndose por grados, y persigo la verdad objetiva, sacrificándole la subjetiva, que suele ser un falso ídolo fabricado por nuestro pensamiento para adorarse en efigie. Ríete de mí; pero acepta la versión que hoy te mando, que es la oficial, la verdadera. Que es honrada te digo, y si me lo niegas, hombre de poca fe, nos veremos las caras.