Explore "Los Ayacuchos" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
Sitges, Julio.
Amadísima mujer: Te escribo en la mayor consternación. Encuentro a mi madre enferma, con grave recrudecimiento de su achaque pulmonar, intensa fiebre, postración grande; disneas frecuentes a menudo disminuyen mis esperanzas y aumentan mis temores. Hoy es uno de los días más tristes de mi vida. Llegué con la emoción que puedes figurarte, y al ver de lejos la villa blanca, el corazón se me saltaba del pecho. Mi entrada en la casa fue como el testarazo del ave ciega que en su vuelo rápido se estrella contra un muro. ¿Quién comprenderá mi pena como tú, quién como tú la compartirá? Me consuela el pensar que en cuanto recibas mi carta, seremos dos a soportar esta pesadumbre. ¿Ves, querida mía, cuán cara cuesta la felicidad, y cómo se hace valer, y cómo se hace esperar, y con qué infame perfidia juega el destino con nuestros deseos?. No me extiendo más. Basta por hoy con darte conocimiento de mi tribulación. No puedo separarme de mi madre, ni consiento que otras manos cuiden de ella, ni que otros ojos la vigilen, ni que otra boca la consuele y la conforte. El dolor aviva mi comunicación contigo; paréceme que no estoy solo, y cosas pienso que sospecho me las dices tú al oído. Ilusión es ésta de las más vanas. ¡De La Guardia a Sitges qué inmensidad de leguas! ¿Estarán más separados los muertos de los vivos?. Te adora tu -Fernando.