Explore "Los Ayacuchos" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
Barcelona, Noviembre.
Mujer: Déjame que rabie y patalee, y perdona que comience mi carta con airadas expresiones, antes que con las dulces finezas propias de amantes. Pongo el grito en el cielo y llamo a los demonios en mi ayuda. Para que te enteres pronto, volvemos Lesseps y yo de Ripoll, donde hemos visto a Ibero; hablé con él como media hora, saliendo de mi conferencia tan a oscuras como cuando la empezamos. Todo por la interposición de cuatro fantasmones negros, con sotana, que actuaron de centinelas de vista. El material de sitio que llevábamos, recomendaciones y cartas de beatos, sólo nos ha servido para que nos concedieran ver al catecúmeno en presencia de cuatro Padres, que es como tener de pantalla a los papás de la novia en una visita de amor. La conversación a solas no la concedieron por más ruegos que les hice, y esto me hace creer que la vocación del ángel negro no es muy segura, y que temen que la tuerza o debilite la persuasiva influencia de un pariente o de un amigo.