España Trágica by Benito Pérez Galdós — Read

Explore "España Trágica" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.

Poca gente había en el santuario chiquitín, pues aún faltaba más de media hora para la Novena. Luces, pocas; sombra, mucha; silencio misterioso sólo turbado por el profano rumor que al abrir de la puerta entraba de la calle con soplos de aire frío. Cuatro bultos se veían aquí y allá: eran viejas baldadas y catarrosas, que respiraban con siniestros carraspeos. Al poco rato aparecieron otros bultos, anunciados por la quejumbre chillona de los goznes de la puerta. Las figuras entrantes tomaban posiciones, señalando su presencia con el arrastrar de suelas y el restallido de toses. El altar se destacaba de la obscuridad por salteados golpes de resplandor en su estofa luciente, y San José, con las velas no encendidas aún, vestidito de fiesta, aguardaba risueño la ofrenda litúrgica, en unas andas domingueras al lado del Evangelio.

Donata oró un rato de rodillas. Los instantes del rezo fueron horas para Segismundo. Al fin, la dama ecuménica se sentó en el más delantero de los tres bancos colocados al lado de la Epístola, y el atrevido joven se instaló en el segundo, de donde sin escándalo de los fieles adormecidos, hablar podía con ella cómodamente. «Donata -le dijo-, ya que su nombre indica que usted se ha dado a Dios, yo me llamaré Donado, pues por usted, por seguirla como la sigo, religioso y amante, también quiero darme a Dios. o darme a usted, para que lo vaya entendiendo.

Reading navigation