Explore "España Trágica" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
En el curso de Agosto vio Halconero el vertiginoso giro del desastre; vio la incapacidad militar de Napoleón; el engaño de Francia, conducida torpemente a una colosal guerra, sin organización, sin criterio estratégico y táctico, sin estudio, sin planes ni concierto; vio claramente que el Ministro de la Guerra, Leboeuf, era una hinchada nulidad; que los generales se hacían un lío al primer paso; que la oficialidad llevaba planos de la topografía de Alemania, y desconocía la de su propio país; que los batallones iban con cifra menor que la del contingente oficial; que el aprovisionamiento era una vana palabra; que las tropas tenían que entrar en fuego fiándolo todo a un heroísmo temerario y a los arranques epilépticos del valor personal. Francia, vendida por sus ineptos conductores, sucumbía con hermosa desesperación.
Al descalabro de Worth siguieron Mars-la-Tour, Gravelotte, la salida de Metz, y por fin Sedan (1.º de Septiembre), con la resquebradura y desplome del fantasmón imperial. Y cuando París furioso, desengañado de la falsa ilusión guerrera y asqueado del organismo político que había perdido a Francia, proclamó el 4 de Septiembre la República; cuando el pueblo derramó su ira por plazas y bulevares, y tras de las pisadas de la Emperatriz fugitiva, recogió del arroyo la corona imperial para refundirla en mural corona, emblema de la Soberanía de la Nación, Lucila, temblando de miedo, dijo a Vicente: «Hijo del alma, vámonos sin perder día. Has visto ya bastante Historia viva, de esa que pone los pelos de punta. ¡Sabe Dios lo que va a pasar aquí! Yo te aseguro que las palabras República y republicanos me dan escalofríos y temblor de piernas. Antes no era yo así; me gustaba lo que llaman Soberanía del pueblo. Pero ahora. hogaño, como dice mi padre, y yo lo decía también cuando era moza. hogaño, el bienestar me ha hecho bastante moderada. Vámonos, hijo. ¡Ay, París, qué feo estás! ¿Quién te conoce? ¡Oh, España mía, único país del mundo que sabe ser a un tiempo desgraciado y alegre!».