Explore "O'Donnell" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
Vivía Teresa en la calle del Amor de Dios, piso bajo. La casa era hermosa y desahogada, de altos techos. Cuatro ventanas con rejas le daban luz por la calle; por el interior, los huecos abiertos a un patio anchuroso y limpio. El día en que Tuste recibió los cuatro napoleones para unas botas, Teresa le dijo: «Quiero yo enterarme de que usted no se gasta el dinero en otra cosa que el calzado. No venga usted a casa; pero pásese por la calle. yo estaré en la ventana. La mejor hora es por la tarde, de tres a cuatro». Obediente y puntual, hizo el hombre su aparición, y al tercer recorrido por la acera de enfrente, vio a Felisa en la enrejada ventana. A poco apareció Teresa, y ambas sonriendo le llamaron. Acercose Juan, y oyó de labios de su bienhechora estas dulces palabras: «Bien, señor Tuste: así se portan los caballeros. ¡Y qué bien le van las botitas!. ¡Lástima que el traje no corresponda!. En fin, retírese ya, y diga usted a Jerónima que esta, Felisa, le llevará el socorro para la semana». Saludó el hombre, y respetuoso se alejó con la cabeza baja, el andar lento.
Dos días después, asomada casualmente Teresa, le vio aparecer doblando la esquina de la calle de Santa María. Aguardó un poco, le llamó con gracioso gesto, y cuando le tuvo debajo de la reja, le dijo: «Pobrecito, tú has salido hoy a pedir limosna. ¿Quieres que te eche dos cuartos?