Explore "España Sin Rey" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
En la calle del Príncipe encontró don Pedro Vela una tarde a la Marquesa de Subijana, y al pronto no la conoció: tan bien apañada y compuesta iba, luciendo al exterior elegante traje y capota, por dentro atormentada de un tirano corsé, máquina ortopédica contra la obesidad y los cuerpos deformados. Unos días a pie, otros en coche, cultivaba la noble señora sus nuevas amistades refrescando las antiguas. A la Duquesa de la Torre visitó más de una vez en la Inspección de Milicias (morada del Regente, como lo había sido de Espartero), y quedó muy prendada de su gracia y amabilidad.
Por cierto que en su reciente salida a las mundanas esferas, no era fácil clasificar a Carolina en uno u otro de los dos bandos sociales que a la sazón existían marcados con graciosos motes. En entrambos podía figurar, porque a los dos por igual concurría. A las esposas de los ministros y personajes que pertenecían a la situación presidida por Serrano con el nombre de Gobierno Provisional, pusieron las damas de la vieja cepa aristocrática el picante apodo de señoras provisionales. No se quedó corta la de la Torre en devolver la picazón a sus enemigas, y como estas tenían su conciliábulo de murmuraciones en un palacio de la Carrera de San Jerónimo, fueron así llamadas: las señoras de la Carrera. La de Subijana, por la promiscuidad de sus relaciones, era tan pronto de la carrera como provisional.