Explore "España Sin Rey" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
»Vivía yo en Roma el 47 cuando allí ocurrió lo que voy a contar -dijo Eufrasia-, y pude enterarme del suceso por mi conocimiento directo con personas que en él hubieron de intervenir. Céfora es hija de don Miguel de Nanclares, esposo de Carolina. La tuvo de una hermosa muchacha judía, llamada Mesooda, de familia pobre del Gheto. Cómo se las arregló el don Miguel para enamorar y seducir a esa Mesooda, es cosa que no sé, ni hace falta este dato para la historia. Lo indudable es que, nacida la chiquilla, la dieron a criar a una buena mujer de un pueblecito cercano. Allá iba don Miguel a verla, y en una de estas visitas a la aldea, el caballero y el ama de la niña discurrieron que debían bautizarla. Les pareció que era un crimen dejar que la tierna criaturita se perdiera para Dios. Trajéronla a Roma, y en la Minerva, ya recordará usted, una hermosa iglesia próxima al Panteón, recibió la hija de Nanclares el agua bautismal el 9 de Febrero, y le dieron el nombre de Nicéfora por el santo de aquel día. Mi marido estuvo presente, y contribuyó a la solemnidad del acto. Pues no quiero decir a usted la que se armó en cuanto pudo enterarse la madre, una rubita de traza ideal, del tipo de Ruth. me parece que la estoy mirando. ¡Y que era una fierecilla la tal Mesooda!. Por milagro se salvó Subijana de que le arrojara al rostro un cantarillo de aceite hirviendo.».
-Es un caso semejante al del niño Mortara, que tanto ha dado que hablar -dijo la oyente. Aunque en verdad hay diferencia, pues aquí el padre era católico.