Explore "Un Faccioso Más y Algunos Frailes Menos" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
Tan turbado estaba D. Rodriguín, que las primeras palabras salidas de su boca fueron un latinajo incomprensible. No acertaba a pedir socorro en castellano ni a expresarse tampoco en vulgar latín.
-Ya, ya sabemos lo que usted desea-dijo cariñosamente el señor mayor, poniéndole la mano en el hombro. Usted viene huyendo de la degollina de San Isidro. Aquí no hay que temer. Sola, querida hija, a este caballerito le vendrá bien una taza de caldo.