Tormento by Benito Pérez Galdós — Read

Explore "Tormento" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.

A sus amigos, que eran pocos y bien escogidos, había anunciado Caballero de un modo vago sus proyectos matrimoniales. Pero como no lo conocían novia, todo se volvía cálculos, acertijos y conjeturas. Bien sabían ellos que Caballero no frecuentaba la sociedad. Jamás le vieron en los paseos haciendo el oso, rarísimas veces en los teatros, y no frecuentaba reuniones de señoras, como no fuese la de Bringas, donde brillaba por su frialdad y lo seco y esquivo de su conversación. Todos convenían en que era Agustín el más raro de los hombres; pero estaban tan satisfechos de su simpática amistad y le querían tanto, que no le faltaban al respeto ni aun con la inocente crítica de sus rarezas.

Entre los tales amigos descollaban tres, que eran los propiamente íntimos. Helos aquí: Arnáiz, ya viejo, dueño de un antiguo y acreditado almacén de paños al por mayor, importaba géneros de Nottingham y tomaba aquí letras sobre Londres. Había labrado con su honrada constancia una bonita fortuna, y a la sazón, apartado del tráfico activo, había cedido la casa a los hijos de su hermano, que la conservan con la afamada razón de Sobrinos de Arnáiz. Trujillo y Fernández, que había casado, con la hija única de Sampelayo, estaba al frente de la antigua y respetable casa de Banca de Madrid G. de Sampelayo Fernández y Compañía, que data del siglo pasado. Mompous y Bruil, corredor de cambios primero, había hecho después un buen caudal comprando terrenos para venderlos por solares. Los tres eran personas de la más exquisita formalidad, de excelentes costumbres y con crédito firmísimo en la plaza.

Reading navigation