Explore "La de los Tristes Destinos" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
La última visión de Madrid en la retina de Santiago fue un ciclo de rápidas imágenes, que le resultaban gratas por la reciente placidez de su espíritu. Le causó risa el ver a Maltranita hinchado de fatuidad en la Junta de su distrito, y asaltando con radicalismos de última hora un puesto en Gobernación. Malrecado, asido a los faldones del inaprensivo joven, se coló también en el Ministerio, mientras Segismundo Fajardo, hijo de Gregorio y sobrino de Beramendi, se filtraba en Hacienda, al arrimo del conspicuo señor de Oliván, que era de los técnicos, y por tanto insustituible. Ya se hablaba del Ministerio de la Revolución: Serrano, Presidente; Prim, Guerra; Sagasta, Gobernación; Ruiz Zorrilla, Fomento. Los demás serían unionistas. La inmensa grey desheredada del Progreso y Democracia aprestábase a invadir los nacionales comederos.
A Leoncio encontró Ibero en la calle del Arenal; rápidamente hablaron; citáronse para la tarde. Aquel día, 1.º de Octubre, repitiéronse las ruidosas expansiones populares en la Puerta del Sol.