Explore "El Amigo Manso" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
Y no hablo de las demás vecindades porque no tienen relación con mi asunto. La que me ocupa es de gran importancia, y ruego a mis lectores que por nada del mundo pasen por alto este capítulo, aunque les vaya en ello una fortuna, si bien no conviene que se entusiasmen por lo de vecina, creyendo que aquí da principio un noviazgo, o que me voy a meter en enredos sentimentales. No. Los idilios de balcón a balcón no entran en mi programa, ni lo que cuento es más que un caso vulgarísimo de la vida, origen de otros que quizá no lo sean tanto.
En el piso bajo de mi casa había una carnicería, establecimiento de los más antiguos de Madrid y que llevaba el nombre de la dinastía de los Ricos. Poseía esta acreditada tienda una tal doña Javiera, muy conocida en este barrio y en los limítrofes. Era hija de un Rico y su difunto esposo era Peña, otra dinastía choricera, que ha celebrado varias alianzas con la de los Ricos. Conocí a doña Javiera en una noche de verano del 78, en que tuvimos en casa alarma de fuego, y anduvimos los vecinos todos escalera arriba y abajo, de piso en piso. Parecimos doña Javiera una excelente señora, y yo debí de parecerle persona formal, digna por todos conceptos de su estimación, porque un día se metió en mi casa (tercero derecha) sin anunciarse, y de buenas a primeras me colmó de elogios, llamándome el hombre modelo y el espejo de la juventud.