Explore "Miau" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
En la visita se habló primero de la ópera, á la que Ruiz iba con frecuencia, lo mismo que las Miaus, con entradas de alabarda. Después recayó la conversación en el tema de destinos. «A D. Ramón-dijo Ruiz-no le harán esperar ya mucho».
-Va en la combinación que se hará estos días-dijo Pura radiante.-Y no ha ido ya, porque Ramón no quiso aceptar plaza fuera de Madrid. El Ministro tenía gran empeño en mandarle á una provincia, donde hacen falta hombres como mi esposo. Pero Ramón no está ya para viajes. Yo, si he de decir verdad, deseo que le coloquen porque esté ocupado; nada más que porque esté ocupado. No puede usted figurarse, Federico, lo mal que le sienta á mi marido la ociosidad. vamos, que no vive. ¡Ya se ve, acostumbrado á trabajar desde mozo!. Y que le conviene también colocarse para los derechos pasivos. Figúrese usted, á Ramón no le faltan más que dos meses para poderse jubilar con los cuatro quintos. Si no fuera por esto, mejor se estaría en su casa. Yo lo digo: «No te apures, hijo, que, gracias á Dios, para vivir modestamente no nos falta»; pero él no se conforma, le gusta el calor de la oficina, y hasta el cigarro no le sabe si no se lo fuma entre dos expedientes.