Explore "La Fontana de Oro" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
A las cuatro de aquella tarde, cuando, después de salir las tres damas, Clara se encontró sola, quiso satisfacer su curiosidad leyendo la carta que le había dado el abate; pero observó que Elías andaba por el pasillo: tuvo miedo, y la guardó. Media hora después, habiendo Coletilla salido con Carrascosa, se quedó sola, enteramente sola y encerrada.
Entonces abrió la carta. Era sin duda de Lázaro, y casi sabía punto por punto lo que había de decir. Pero su sorpresa fué grande cuando miró la firma y vió: Claudio.