Explore "La Sombra" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
-Sabe usted, amigo D. Anselmo, que eso ya pasa de maravilloso -le dije. ¿Pero es posible que la imaginación, por ardiente que sea, tenga fuerza bastante para dar cuerpo a una idea de este modo?
-Yo no sé, amigo mío -contestó-; yo no sé lo que era aquello: no sé sino que yo le veía, como le estoy viendo a usted ahora. Era hermoso; de una belleza no común, un conjunto de todas las perfecciones físicas, tal como yo no lo había visto nunca, a no ser en las obras del arte antiguo. Vestía con elegancia correcta y seria, como todos los que tienen el verdadero sentido y la exacta noción del vestir bien: era, en fin, perfecto en su rostro, en su cuerpo, en su traje, en sus modales, en todo.