Explore "Aita Tettauen" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
En las acciones del 20, 22 y 25 de Diciembre, repitieron los moros su intento de interrumpir los trabajos del camino de Tetuán. Pero en el espacio que mediaba desde el boquete de Anyera al campamento del Tercer Cuerpo, no lejos de los bosques donde aquellos se guarecían, O'Donnell puso doce piezas de montaña, y ocho de artillería rodada. Decir que los pobres hijos de Mahoma fueron barridos, no expresa bien la rapidez pavorosa de su fuga. Otros intentaron atacar el frente del Tercer Cuerpo; pero Ros de Olano, que les aguardaba prevenido, mandó avanzar su vanguardia, protegida por cuatro cañones de montaña, y no fue menester más para que los enemigos tornaran con pie ligero a los altos de Sierra-Bullones. Del reconocimiento que hizo Prim el día 22 en el camino de Tetuán, habló también Santiuste en sus cartas, ateniéndose a lo que le contaron, pues nada vio de aquel suceso. Ello fue que Prim batió y dispersó a la caballería mora, en la entrada del Valle de los Castillejos. Fiados en la ligereza de sus caballos, los árabes hacían simulacro de retiradas, volaban hacia los montes, volvían de improviso con veloz carrera y vocerío formidable.
De la prodigiosa táctica de los jinetes berberiscos, que suplían la fuerza con la agilidad, habló Santiuste a su amigo Vicentito Halconero, añadiendo teorías militares impropias de la débil comprensión de un niño.