Explore "Aita Tettauen" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
Ya el Tercer Cuerpo acampaba en el cerro de La Condesa, como a una legua del valle de los Castillejos; ya se había recorrido más de la mitad del camino de Ceuta al valle de Tetuán; los africanos, no repuestos aún del susto que les dieron Prim, Zabala y O'Donnell el 1.º de Enero, atacaban tímidamente y en corto número, asomándose por los montes y volviéndose a meter en ellos. Guardaban sin duda sus ardides astutos para Monte Negrón, fortaleza natural de pura roca, con picachos y cavernas de inestimable valor en las emboscadas y sorpresas. ¡Adelante, adelante! España, que tan formidables obstáculos había vencido, no se detendría ya por un monte más o un monte menos interpuesto en su camino. El avance del Ejército traería la forzosa incomunicación terrestre con Ceuta. Una escuadrilla mercante y algunas goletas de guerra llevarían las provisiones a puntos abordables de la costa.
Confiaba Leoncio en que su pierna se portaría como una pierna decente, no poniéndole en el duro trance de ser retirado de la campaña. Santiuste, que desde el 3 empezó a sufrir calenturas, se avino a ser transportado con su amigo en la impedimenta.