Explore "Torquemada en la Cruz" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
A causa de la mala noche, estuvo destemplado y ojeroso toda la mañana siguiente; y por la tarde se le vio hecho un azacán, persiguiendo gangas de almoneda, para amueblar con decencia dentro de la economía, su nueva casa.
No compró cama de matrimonio porque ya la tenía, y de palosanto, adquirida por doña Silvia en un precio bajísimo. Y como Ruiz Donoso se tomaba la confianza de asesorarle en aquellos arduos asuntos, aun antes que D. Francisco le pidiera su leal parecer sobre ellos, resultó que fueron comprados multitud de objetos pertinentes al uso de señoras distinguidas, algunos tan extraños, que no sabía Torquemada para qué demonios servían. Como adquirido en liquidaciones diferentes, por embargo, quiebra o defunción, el mueblaje era de lo más heterogéneo que imaginarse puede. Pero la casa iba resultando elegante, de rico y señoril aspecto. Imposible que dejase de hablarse de ella en la tertulia de las del Águila: Cruz pedía informes, se hacía explicar y describir todos los trastos, expresando opiniones discretísimas sobre la necesaria armonía entre la comodidad y la elegancia.