Explore "Torquemada en la Cruz" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
Levantábase Cruz del Águila al amanecer de Dios, y comúnmente se despertaba un par de horas antes de dejar el lecho, quedándose en una especie de éxtasis económico, discurriendo sobre las dificultades del día, y sobre la manera de vencerlas o sortearlas. Contaba una y otra vez sus escasos recursos, persiguiendo el problema insoluble de hacer de dos tres y de cuatro cinco, y a fuerza de revolver en su caldeado cerebro las fórmulas económicas, lograba dar realidad a lo inverosímil, y hacer posible lo imposible. Con estos cálculos entremezclaba rezos modulados maquinalmente, y las sílabas de oraciones se refundían en sílabas de cuentas. Su mente volvíase de cara a la Virgen, y se encontraba con el tendero. Por fin, la voluntad poderosa ponía término al balance previo del día, todo fatigas, cálculos y súplicas a la divinidad, porque era forzoso descender al campo de batalla, a la lucha con el destino en el terreno práctico, erizado de rocas, y cortado por insondables abismos.
Y no sólo era general en jefe en aquella descomunal guerra, sino el primero y el más bravo de los soldados. Empezaba el día, y con el día el combate; y así habían transcurrido años, sin que desmayara aquella firme voluntad. Midiendo el plazo, larguísimo ya, de su atroz sufrimiento, se maravillaba la ilustre señora de su indomable valor, y concluía por afirmar la infinita resistencia del alma humana para el padecer. El cuerpo sucumbe pronto al dolor físico, el alma intrépida no se da por vencida, y aguanta el mal en presiones increíbles.