Torquemada y San Pedro by Benito Pérez Galdós

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"Hijas mías, aunque no me lo permitáis, yo, como sacerdote y amigo, quiero y debo reprenderos por esa costumbre de tratar en solfa, y alardeando de humorismo elegante con visos de literario, las cuestiones más graves de la moral y de la fe católica. Vicio es este adquirido en la esfera altísima en que vivís, y que proviene de la costumbre de poner en vuestras conversaciones ideas chispeantes y deslumbradoras, para entreteneros y divertiros como en los juegos honestos de sociedad. suponiendo que sean honestos, y es mucho suponer.

"No necesito que me deis licencia para deciros que cuanto expresasteis acerca de la muerte, y de nuestros fines aquí y allá, es herético, y además tonto, y extravagantísimo, y que sobre carecer de sentido cristiano, no tiene ninguna gracia. Podrán alabar ese alambicado conceptismo los majaderos sin número que acuden a vuestras tertulias y saraos, hombres corrompidos, mujeres sin pudor. algunas, no digo todas. Si queréis decir gracias, decidlas en asuntos pertinentes al orden temporal. Juzgad con ligereza y originalidad de cosas de teatro, de baile, o de carreras de caballos o velocípedos. Pero en nada pertinente a la conciencia, en nada que toque al régimen grandioso impuesto por el Criador a la criatura, digáis palabra disconforme con lo que sabe y dice la última niña de la escuela más humilde y pobre. Aquí resulta una cosa muy triste, y es que las clases altas son las que más olvidada tienen la doctrina pura y eterna. Y no me digan que protegéis la religión, ensalzando el culto con ceremonias espléndidas, o bien organizando hermandades y juntas caritativas: en los más casos, no hacéis más que rodear de pompa oficial y cortesana al Dios Omnipotente, negándole el homenaje de vuestros corazones. Queréis hacer de Él uno de estos reyes constitucionales al uso, que reinan y no gobiernan. No, y esto no lo digo precisamente por vosotras, sino por otras de vuestra clase; no os vale tanta religiosidad de aparato; no se acepta el homenaje externo si no lo acompañáis del rendimiento de los corazones, y de la sumisión de la inteligencia. Sed simples y candorosas en materia de fe; dad al ingenio lo que al ingenio pertenece, y a Dios lo que siempre ha sido y será de Dios".

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