Explore "Torquemada y San Pedro" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
Con revulsivos enérgicos pudieron conseguir que de nuevo anduviera la desvencijada máquina fisiológica del gran tacaño de Madrid; pero aún pasó toda la noche y parte del otro día antes de que recobrara la memoria y el conocimiento de su situación. Hallóse, pues, a la tarde siguiente, en relativa mejoría, y así se consignó en las listas, que rápidamente se cubrieron de centenares de firmas ilustres en la política y en la banca. No fue necesaria la indicación del médico de cabecera para traer al doctor Miquis, pues el mismo paciente pidió que viniera, al recobrar el sentido y la palabra. Ordenó el célebre doctor un plan expectante, y un régimen de exploración, por no tener aún seguridad del mal que había de combatir.
La diátesis era obscura, y los síntomas no acusaban con claridad el carácter morboso de la profunda alteración orgánica. En sus conversaciones reservadas con Quevedito, Miquis habló algo de enteroptose, algo de cáncer de píloro; pero nada podía afirmarse aún, como no fuera la gravedad, y casi la inutilidad final de los esfuerzos de la ciencia.