Explore "Nazarín" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
- Iré - dijo el árabe manchego después de oír por tercera vez la súplica de Ándara -, iré, pero solamente por dar a esas pobres mujeres un consuelo de palabras piadosas. Mis facultades no alcanzan a más. La compasión, hija mía, el amor de Cristo y del prójimo no son medicina para el cuerpo. Vamos, sí; enséñame el camino; pero no a curar a la niña, que eso la ciencia puede hacerlo, y si el caso es desesperado, Dios Omnipotente.
- ¿A mí me viene usted con esas incumbencias? - replicó la moza con el desgarro que usar solía en su prisión de la calle de las Amazonas . No se haga su reverencia el chiquito conmigo; que a mí me consta que es santo. Vaya, vaya. ¡A mí con esas!. ¿Y qué trabajo le ha de costar hacer un milagro, si quiere?