Explore "Nazarín" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
- Señor, no busquemos tres pies al gato - dijo Ándara -,que si ese hombre tan bruto nos arrima una paliza, con ella hemos de quedarnos.
En esto llegaban a un caminito estrecho, con dos filas de chopos, el cual parecía la entrada de la finca, y lo mismo fue poner su planta en él, los tres peregrinos, que se abalanzaron dos perrazos como leones, ladrando desaforadamente y antes de que pudieran huir les embistieron furiosos. ¡Qué bocas, qué feroces dientes! A Nazarín le mordieron una pierna; a Beatriz, una mano y a la otra le hicieron trizas la falda, y aunque los tres se defendían con sus palos bravamente, los terribles canes hubieran dado cuenta de ellos si no los contuviera un guarda que salió de entre unos matojos.